Cómo limpiar la célula del clorador salino

Cloración salina eficiente con los electrodos limpios

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Para un correcto funcionamiento, es indispensable limpiar la célula del clorador salino cuando está sucia. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de que el equipo no desinfecte como debe, con los correspondientes problemas en el agua.

Célula clorador salino

Actualmente, la gran mayoría de cloradores salinos del mercado son autolimpiables. A pesar de ello, es posible que dependiendo del nivel de pH del agua, su pureza, la concentración de sal u otros factores, la célula se ensucie. Lo más habitual es que se genere acumulación de cal u otros minerales, en los electrodos de la célula. Cuanto más dura sea el agua, más posibilidades de que esto ocurra.

A continuación, te vamos a detallar qué debemos hacer para limpiar correctamente la célula de un clorador salino.

Cómo es lógico, primero debemos parar el sistema de filtración de la piscina (bomba y filtro). También debemos cerrar todas las válvulas; impulsores, skimmers, limpiafondos… (*)

(*) Aquí sí es recomendable que la instalación cuente con un bypass, lo cual facilitará el proceso. Así evitamos perdidas innecesarias de agua y todo resulta más cómodo.

Una vez apagados, debemos desconectar la célula, desenroscarla y sacarla de la carcasa.

Lo más habitual es, que con el tiempo, se produzcan incrustaciones de cal en la propia célula. Por eso, es recomendable que, una vez saquemos la célula de la carcasa, la dejemos secar un tiempo (posiblemente días)

Una vez que está seca, al realizar ligeros toques en la célula, es habitual que se desprendan las placas de cal.

Si después de esto, la célula aún está sucia, te recomendamos que la limpies con producto.

¿Cómo? Lo más habitual es sumergir los electrodos en una disolución de, por ejemplo, ácido clorhídrico y agua. Otros profesionales plantean la opción de utilizar ácido sulfúrico u otros ácidos, siempre reducidos en agua.

Nunca, repetimos, nunca, limpies los electrodos directamente en ácido (sin agua), dañaras la célula de forma irremediable. Una vez hayas terminado, enjuaga la célula con agua.

Igualmente, nunca utilices elementos punzantes y/o metálicos para desincrustar la suciedad de los electrodos. Si lo haces, también puedes dejar la célula inservible.

En cualquier caso, no debemos olvidar que, aunque realicemos un buen mantenimiento, las células tienen una vida útil determinada. La duración estimada de las células electrolíticas es una de las características que normalmente especifica cada fabricante. Generalmente, se trata de miles de horas de uso.

Dicha vida útil varía en función de las características y calidad del agua. Por todo ello, si ves que aunque la célula electrolítica esté limpia, el clorador no funciona correctamente, consulta con tu profesional de confianza.

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